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Caso Clinico # 19. Quiste Tirogloso.

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El quiste tirogloso es el resultado de restos del desarrollo embrionario de la glándula tiroides  y se sitúa en la línea media de la región anterior del cuello, en cualquier punto, entre la base de la lengua y la glándula tiroides. Esta lesión es congénita y generalmente se diagnostica más frecuentemente en niños de edad preescolar o a mediados de la adolescencia; suele aparecer luego de una infección de las vías respiratorias superiores,  cuando se inflaman y duele; su tratamiento siempre es quirúrgico.

Un quiste tirogloso es un defecto congénito (presente al nacer). Cuando la glándula tiroidea se forma durante el desarrollo embrionario, comienza en la base de la lengua y baja por el cuello a través de un conducto llamado Conducto Tirogloso; este conducto normalmente desaparece una vez que la tiroides alcanza su posición final en el cuello. Sin embargo, a veces, algunas porciones del conducto permanecen y forman cavidades o sacos llamados quistes, los cuales pueden llenarse de líquido o moco e inflamarse si se infectan. Los quistes de gran tamaño pueden provocar dificultades para tragar u obstruir las vías aéreas.

El quiste del Conducto Tirogloso es una malformación frecuente y constituye el 40% de las anomalías congénitas cervicales. Aunque por su origen congénito, el quiste tirogloso, que está presente desde el nacimiento, puede manifestarse a cualquier edad, apareciendo generalmente antes de la segunda década de vida; es poco frecuente su manifestación en el lactante, pudiendo incluso ser un hallazgo casual durante una exploración rutinaria.

Se origina por la falla del cierre del Conducto Tirogloso (Figura 1) durante el descenso del tiroides en la 6ta. semana de gestación. Clásicamente, se detecta cuando por su progresivo crecimiento se hace visible y palpable en el cuello o, lo que es más frecuente, cuando supura, generalmente, después de una infección respiratoria.

Figura Nº 1. Trayecto del Conducto Tirogloso:
El Conducto Tirogloso (CT) se inicia en  el Foramen Cecum (FC) , sigue por la  Lengua (L), gira sobre el  Hioides (H) y termina en el Tiroides (T).

En el 80% de los casos, este quiste está presente a nivel del hueso hioides, 10% suprahioideos, 7% supraesternales y 3% linguales. Sólo el 5% de los casos se fistuliza.

Durante su evolución, en forma espontánea o como consecuencia de uno o más procesos infecciosos, el quiste puede abrirse a la piel y transformase en una fístula tiroglosa (Figura 2) que se caracteriza por la expulsión continua de un material mucoso o seropurulento.

 

A la exploración física suelen ser móviles, independientemente de su consistencia. Si persiste una
conexión con la base de la lengua o el hueso hioides,
el quiste tiene movilidad de acuerdo a la deglución y
protrusión de la lengua, así como con los movimientos propios de la deglución 

Su tamaño rara vez rebasa los 4 cm de diámetro, generalmente es asintomático aunque hay reportes de presentación aguda; se describen quistes tiroglosos infectados causando abscesos en la región sublingual.

 

Se presenta como una lesión sobre elevada con un orifico central, no dolorosa en la porción anterior del cuello, por encima del hioides, aunque se describen casos con localizaciones ectópicas, en el suelo de boca, mediastino así como intratiroideo, simulando nódulos.

El diagnóstico de quiste tirogloso es fundamentalmente clínico; las características del quiste a la palpación, su localización y el hecho que se desplaza con los movimientos de la lengua hacen el diagnóstico seguro.

Clínicamente, es una tumoración quística, en la línea media del cuello a nivel de la membrana tiroidea, de pequeño tamaño que oscila desde el de una nuez, de superficie lisa, de consistencia blanda, no adherida a la piel, pero si al hueso hioides, indolora a la palpación y que se desplaza con los movimientos deglutorios y al sacar la lengua. Son asintomáticos excepto cuando se infectan, eventualidad que suele ocurrir en más del 50% de casos.

La infección se produce normalmente a partir de la cavidad bucofaríngea y se manifiesta a nivel del quiste por aumento rápido de tamaño, dolor, imprecisa delimitación a la palpación y alteración de las características normales de la piel que lo cubre. El único síntoma subjetivo suele ser el dolor a la deglución, pero, si es intralingual, puede producir disartria y disfagia.

Algunos de los diagnósticos diferenciales de aumentos de volumen a nivel cervical son: lipoma, quiste sebáceo, quiste dermoide, linfadenopatía, quistes de arcos branquiales, tumores de glándulas salivales, hipertrofia de ganglios linfáticos, tuberculosis y linfomas.

Mediante tratamiento médico conservador, la situación vuelve a la normalidad, aunque lo más frecuente es que fistulice. El orificio externo de la fístula puede estar localizado a lo largo de toda la línea media anterior, es decir, desde el hueso hiodes al hueco supraesternal. 

En cuanto a los estudios complementarios para el diagnóstico del quiste tirogloso, algunos autores sugieren la punción aspiración con aguja fina, pero esto no suele ser necesario y puede aumentar el riesgo de infección del quiste. Lo que se recomienda en algunos casos es realizar una gammagrafía cervical tiroidea con anterioridad al tratamiento quirúrgico, sobre todo si se sospecha compromiso de la glándula tiroidea. Se puede realizar de igual forma una ecografía de la región anterior del cuello o una tomografía aunque esta última no se realiza de rutina.

El tratamiento del quiste tirogloso siempre es quirúrgico y comprende la extirpación del quiste y de su trayecto fistuloso hasta la base de la lengua, procedimiento realizado por Schanlge en 1893, pero en el cual Sistrunk perfeccionó en 1920, incluye la disección hasta el agujero ciego incluso la resección de un manguito de los músculos inmediatos al trayecto (Figura inferior). Es importante mencionar que el trayecto tirogloso atraviesa siempre el cuerpo del hueso hioides y para un tratamiento definitivo es necesario seccionar este hueso y quitar su segmento central.

Imagen tomada del trabajo original de Sistrunk,  Ann Surg 1920; 71: 121–124. 

Imagen tomada del trabajo original de Sistrunk,  Ann Surg 1920; 71: 121–124.

CASO CLINICO:

Se trata de paciente femenina de 41 años de edad que nos llega a la consulta con historia de notar una masa en la linea media del cuello de varios años de evolución.

Clinicamente: se observa una lesion bien delimitada, asintomática. 

 

Imagenes: Se realiza tomografia cervical con medio de contraste, encontrandose lesión bien delimitada con imagen hipodensa, sugetiva de contenido liquido, delante de la laringe y en intima relacion del hueso hioides.

Diagnostico Diferencial:  El diagnóstico diferencial se debe realizar con las siguientes entidades: tiroides aberrante, nódulo tiroideo, linfangiomas cervicales, quistes branquiales, dermoides, lipomas, adenopatías inflamatorias o neoplásicas.

El tratamiento debe ser quirúrgico, mediante la técnica descrita por Sistrunk, en la cual debido a la íntima relación embriológica del conducto tirogloso con el hueso hioides, esto debe resecarse en su parte central, y continuar la disección por los músculos suprahioideos hasta el foramen caecum en la base de la lengua.

Cirugía:

Paciente bajo anestesia general inhalatoria, se coloca la cabeza en hiperextension, se realiza asepsia y antisepsia de la region cervical, tercio inferior facial y parte superior de torax.

Se realiza una incision tranversal cervical anterior (de Kocher), la cual se marca con azul de metileno siguiendo uno de los pliegues del cuello.

Se realiza diseccion (cortante y roma) por planos: tejido celular subcutaneo, platisma, aponeurosis cervical. 

Segun la técnica descrita por Sistrunk, en la cual debido a la íntima relación embriológica del conducto tirogloso con el hueso hioides, esto debe resecarse en su parte central, y continuar la disección por los músculos suprahioideos hasta el foramen caecum en la base de la lengua.

Finalizada la enucleacion quistica se lava, se confirma la hemostasia y  se coloca un dren de Penrose y se sutura por planos con vicryl 3-0 y nylon 5-0.

Postquirurgico Immediato. 

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Comentarios Caso Clinico # 19. Quiste Tirogloso.

Dr. su informe es muy claro, tiene 2 meses que me diagnosticaron quiste tirogloso, ya me realizaron un ultrasonido y al parecer no afecta ningun organo, se estan tardando en operarme y me da pendiente que se infecte ya que tengo casi 3 semnas con tos y flema, esto lo opera un cirujano maxilofacil o otorrinolaringologo? no me duele pero si por la tos en ocasiones siento raro y como que truena al deglutir, por la noche mi voz ya la siento cansada, cuales serian las recomendaciones en lo que me programan y aproximadamente cual es el costo en particular de la cirugia.
vivo en Cancun Q, Roo      Saludos cordiales
Maru Lopez Maru Lopez 22/03/2011 a las 21:15
hola bueno para eso no hay nada en particular solo operarlo, en cuanto un maxilofacial o un otorrino creo que cualquiera de los dos lo puede hacer. el costo no se decirte por que es variable en cada pais o estado.  
hola soy cirujano general y la verdad en mi residencia solo estube en 4 cirugias y nunca he operado solo una  creo que domino la tecnica  me podria facilitar algun video de un quiste tirogloso suprahioideo  gracias estoy a sus ordenes

monterrey nuevo leon mexico
jose angel mendiola jose angel mendiola 04/04/2011 a las 04:51

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