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Quiste de los Maxilares. Parte I

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Se realiza una revisión sobre el tema de los quistes de los maxilares con el objetivo de ampliar los conocimientos sobre este tema, debido a los trastornos que estos pueden ocasionar tanto estética como funcionalmente y la afectación que pueden producir en la integridad del componente maxilofacial, de ahí la importancia de un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Los quistes representan sin duda, un peligro para la integridad del componente  máxilo facial, ocasionando trastornos funcionales y estéticos de variable intensidad por lo que deben ser diagnosticados precozmente y tratados de forma adecuada.

La práctica ha demostrado que existen dificultades en la interpretación clínica y radiológica de estas afecciones debido a lo que se asemejan entre sí algunas de ellas. Debido a esto, se exponen criterios diagnósticos erróneos y conductas terapéuticas inadecuadas que propician la apareción de lesiones recidivantes, cuyos comportamientos clínicos e histológicos difieren sustancialmente de las lesiones primitivas. Esto hace que las consideraciones quirúrgicas de los quistes maxilares estén relacionadas con los patrones clínicos e histológicos de cada uno de ellos.

Entre los procesos que integran la patología quirúrgica oral y maxilofacial, uno de los más complejos es el de las lesiones tumorales de los maxilares. Entre todos los procesos tumorales, quizás el más importante sea el referido a los quistes maxilares por su frecuencia y aparición y por el papel que en su diagnóstico tiene el estomatólogo.

El quiste se define como una bolsa conectivo epitelial, tapizada en su interior por epitelio y recubierta en su cara externa por tejido conectivo, que encierra un contenido líquido o semilíquido, son asintomáticos y se descubren en estudios radiográficos de rutina.

Kramer lo define como una cavidad patológica con un contenido líquido, semilíquido o gaseoso, no originado por el acúmulo de pus, y que suele estar aunque no siempre, revestida de epitelio.

Engloban como quistes las lesiones de los maxilares, epiteliales o no y las de los tejidos blandos, descartando los abscesos por acúmulo de pus.

Otros autores definen el quiste como cavidades formadas por epitelio y tejido conectivo, con contenido líquido o semilíquido.

Desde la primera clasificación propuesta por Robinson en 1945, se han sucedido múltiples clasificaciones. La última, en 1992, suscrita por KramerPindborg y Shear, es la siguiente:

 I. Quistes epiteliales

A. Del desarrollo.

  • Odontogénicos.
    • Quiste gingival infantil.
    • Queratoquiste odontogénico (primordial).
    • Quiste dentígero (folicular).
    • Quiste de erupción.
  • Quiste periodontal lateral.
  • Quiste gingival del adulto.
  • Quiste odontogénico glandular; quiste sialoodontogénico.
  • No odontogénicos.
    • Quiste del conducto naso palatino
    • Quiste nasolabial (nasoalveolar).
    • Quistes medianos palatino, alveolar y mandibular.
    • Quiste glóbulo maxilar.

B. Inflamatorios.

  • Quiste radicular: apical, lateral, residual.
  • Quiste paradental (colateral inflamatorio, bucal mandibular infectado).

  
II. Quistes no epiteliales.

  • Quiste óseo solitario.
  • Quiste óseo aneurismático.

Otros autores simplifican esta clasificación en:

Quistes de desarrollo:

  • Quistes odontógenos.
  • Quistes no odontógenos.

  
El Dr. Julio C. Santana Garay asemeja esta clasificación separando los quistes en:

  • Quistes formados por alteraciones del desarrollo de la cara, la boca y el cuello.
  • Quistes y tumores odontogénicos de los maxilares y la mandíbula.

Etiología: los quistes odontógenos de manera general se forman a partir del epitelio dental en cualquiera de sus etapas de desarrollo, y los quistes no odontógenos se forman por el atrapamiento de células epiteliales durante el período de fusión de los procesos embrionarios.

Quistes epiteliales del desarrollo.
Quistes odontógenos.
Quiste gingival del recién nacido:
Llamados también perlas de Epstein o nódulos de Bohn. 

Etiología:

  • Perlas de Epstein: derivan de microquistes de los restos de la lámina dental.
  • Nódulos de Bohn: se originan a partir de los restos epiteliales atrapados en la zona de fusión de las apófisis palatinas.

Características clínicas:

  • Perlas de Epstein: aparecen en la mucosa alveolar del recién nacido como múltiples elevaciones blanquecinas de 2-3 mm de diámetro.

 

  • Nódulos de Bohn: son similares y aparecen en la línea media del paladar.

Características histológicas: se observan múltiples nódulos quísticos llenos de queratina. 
Tratamiento:ambos desaparecen antes del tercer mes de vida extrauterina. Las perlas de Epstein, llamadas también dentición predecidua, tienden a desaparecer, sobre todo cuando van a erupcionar los dientes 
  
Quiste primordial: 
Etiología: se forma en el órgano del esmalte previamente a la maduración y calcificación de los tejidos dentales. Tiene su origen por degeneración del retículo estrellado, agregándose la estructura por proliferación activa de la pared. 

Características clínicas: lesión no frecuente. Es el menos común de los quistes odontogénicos.

Su diagnóstico presupone la falta del diente, a partir de cuyo órgano del esmalte se ha originado. Puede originarse en el órgano de un diente supernumerario, por lo que en algunos casos estará presente el conjunto de dientes completo. Posee capacidad para desplazar por presión los dientes adyacentes. No es doloroso, a menos que haya una infección secundaria. Rara vez presenta síntomas clínicos. A veces está asociado con un diente primario sin erupcionar. Alto poder recidivante (60 %). Aparece con más frecuencia en la zona del tercer molar mandibular, de tamaño variable y ligero predominio en el sexo masculino.

Características radiográficas: radiolucidez redondeada u oval, bien delimitada, unilocular y rara vez multilocular. 

Características histológicas: no es patognomónico, similar al de otros quistes odontogénicos. Pared constituida por ases de fibras colágenas. Tapizado en su cara interna por una capa intacta o interrumpida de epitelio pavimentoso estratificado.

Puede presentar infiltración de células inflamatorias en la pared conectiva.

Tratamiento: quirúrgico, que consiste en su eliminación total y cureteado amplio del lecho, con seguimiento clínico y radiográfico por no menos de 5 años por su alto poder recidivante.

Alrededor del quiste primordial hay controversias sobre qué terminología emplear, si quiste primordial o queratoquiste. Hay autores que los consideran como lesión única, y por el contrario, hay otros autores que lo consideran lesiones independientes.

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