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Quiste de los Maxilares. Parte II

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Queratoquiste odontogénico. 

No todos los quistes primordiales son queratoquistes. En la actualidad hay un acuerdo general de que este quiste tiene un criterio histológico muy bien definido y un aspecto clínico característico.

Etiología: lesión formada por proliferación de células basales a partir de la lámina dental con epitelio de revestimiento de queratina o paraqueratina. Epitelio con aumento en la síntesis de DNA.

Características clínicas: pueden producir dolor, expansión, parestesia de labios y dientes. Es más frecuente su aparición en el sexo masculino y en mandíbula (zona de terceros molares). Cuando se encuentra en el maxilar es frecuente observarlo en zona de caninos. En ocasiones se asociado con el síndrome de quistes maxilares-nevo de células basales-costilla bífida.

Características radiográficas:

Esta lesión se presenta como una imagen radiolúcida, bien circunscrita que presenta bordes radiopacos delgados. Es posible observar multilocularidad, en especial en lesiones grandes, sin embargo la mayoría de las lesiones son uniloculares, y más del 40% es adyacente a la corona de un diente sin erupcionar.

La lesión puede aparecer como una radioluscencia unilocular o multilocular, a menudo con un borde esclerótico delgado que representa hueso activo. Este borde se puede alisar o festonear, pero por lo general está agudamente marcado.

Rara vez se presenta como una imagen radiolúcida interradicular y perirradicular. En estos casos los dientes adyacentes conservan la vitalidad.

Garlock y col, 1998, realizan un estudio de 239 queratoquistes odontogénicos, 21/239 presentaron imagen radiolúcida periapical, de estos 21, doce, que representan el 57% estuvieron asociados a dientes no vitales, tratados endodónticamente y confundidos con lesiones de origen periapical.

Con IRM se puede diferenciar el queratoquiste de otro tipo de lesión. (la pared, el contenido sólido o bien, fluido, etc.) , por ejemplo para diferenciarlo de un Ameloblastoma.

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Características histológicas: similar al quiste primordial, pero el revestimiento con epitelio de queratina o paraqueratina. 

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Tratamiento:

Toma de una biopsia incisional si la lesión es grande y seguidamente la enucleación y curetaje de la lesión1. El tratamiento de elección es la extirpación quirúrgica de la lesión con curetaje óseo periférico o bien con osteotomía segmentaria. Los dientes asociados a esta lesión se conservan, así como el nervio Mentoniano y Dentario Inferior .Este parece ser el método más radical y eficaz para erradicar esta lesión pero la experiencia clínica ha demostrado que puede ser difícil su total extirpación porque la pared del quiste es muy delgada y friable y puede fragmentarse con facilidad. Además es común que haya perforación del hueso cortical, en particular en las lesiones que afectan la rama y esto complica la remoción total.

Debe lograrse un acceso grande para curetear bien. Se conservan los dientes y de 6 meses a 1 año estos tienden a responder al frío y al calor, es decir, no los desvitaliza. El abordaje agresivo de la lesión se debe a la alta tasa de recurrencia que varía entre el 30 y 62% de los casos y cuyas causas no son claras. Entre las posibles causas de la recurrencia se sugiere: la persistencia de pequeños fragmentos epiteliales o satélites debido a que la pared de tejido conectivo es delgada y friable. La presencia de pequeños restos de lámina dental localizados en el hueso adyacente a la lesión primaria también puede relacionarse con proliferación quística de la capa epitelial de células basales. La tasa de mitosis de las células de la cubierta epitelial del Queratoquiste es mayor que en otras formas de quistes odontógenos

Quiste dentígero.

Es también llamado quiste folicular.

Etiología:se origina por alteración del epitelio adamantino después de la formación completa de la corona con acumulación de líquido entre las capas del epitelio adamantino o entre este y la corona dental. Si esta degeneración ocurriera antes de la formación coronaria, el resultado sería un quiste primordial.

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Características clínicas: es bastante frecuente su aparición. Está siempre asociado con la corona de un diente retenido, por lo que las ubicaciones más frecuentes son zona del tercer molar inferior y zona canina superior. Cuando abarca el tercer molar, puede llegar a comprometer la rama ascendente hasta cóndilo y coronoide.

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Es de crecimiento lento, aunque se plantea que en niños es más rápido su avance. Pueden originar expansión del hueso, asimetría facial, gran desplazamiento de los dientes y gran reabsorción radicular de los dientes adyacentes. Pueden circular a un odontoma compuesto o complejo y tienen potencialidad para ser el más agresivo de los quistes odontógenos.

Características radiográficas: zona radiolúcida redondeada y bien circunscrita asociada con la corona del diente sin erupcionar.

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Características histológicas: no presenta rasgos característicos que lo distingan de otros quistes, pared delgada de tejido conectivo, con capa de epitelio pavimentoso estratificado que tapiza el quiste. Con frecuencia presenta infiltrado inflamatorio en el tejido conectivo. Contenido líquido amarillo a veces manchado de sangre. La disposición del epitelio puede propiciar proliferación neoplásica bajo la forma de un ameloblastoma. También existe posibilidad de transformación disqueratósica y aparición de un carcinoma epidermoide.

Tratamiento: quirúrgico radical con eliminación total de la cápsula quística. Cuando alcanzan gran volumen se pueden intervenir por técnicas descompresivas para reducir su volumen paulatinamente hasta un segundo tiempo quirúrgico en que se elimine la cápsula.

Santana refiere que hay autores que plantean que es difícil diferenciar entre un saco pericoronario dilatado y un quiste dentígero, y proponen que si en el examen radiográfico el espacio pericoronario es menor que 2,5 mm, se trata de un saco normal, y que por encima de esta cifra, es un quiste dentígero. Este, según Santana, es un enfoque simplista del problema, ya que estas imágenes radiográficas se corresponden muchas veces con formaciones microscópicas de un quiste dentígero, por lo que al diagnosticar no se puede perder la perspectiva de que estos sacos dilatados pueden ser quistes dentígenos y se debe tener presente la posibilidad de derivación hacia la formación de neoplasias odontogénicas. 
  
Quiste de erupción. 

También llamado hematoma folicular.

Etiología: es un quiste dentígero de los tejidos blandos gingivales, externos al hueso.

Características clínicas: son raros, aparecen en los niños en relación con un diente próximo a erupcionar, ya sea primario o permanente. Se caracteriza por un aumento de volumen en los rebordes alveolares donde debe erupcionar el diente. Se presenta como una tumoración azulada, renitente y llena de líquido sobre la cresta ósea.

Características radiográficas: no da imagen, porque abarca tejidos blandos de dientes que ya van a brotar. 
Tratamiento: carecen de trascendencia, ya que el diente al hacer erupción rompe la cápsula quística. Puede que se requiera de una incisión que facilite la erupción del diente. 
  
Quiste periodontal lateral. 

Este quiste odontógeno periodontal lateral, según Donado Aguirre, 2 aparece en la nueva clasificación de quistes maxilares, aprobada por la OMS en el año 1992. Es un quiste de desarrollo.

Etiología: proviene del ligamento periodontal lateral de un diente erupcionado. Debe distinguirse de los quistes radiculares laterales de origen inflamatorio. Sin embargo, el origen del epitelio es muy controvertido. Se halla revestido por un epitelio no queratinizado con engrosamiento en placa.

Características clínicas: situado lateral a la raíz de un diente vital, puede aparecer con la edad. Se localiza con mayor frecuencia en la mandíbula (en las regiones premolar, canina y zona del tercer molar) o en la región anterior del maxilar. Algunos autores lo identifican con el quiste primordial. Suele ser descubierto en un examen radiológico casual.

Características radiográficas: imagen radiolúcida situada entre las raíces de 2 dientes (entre el diente y la cresta alveolar). En ocasiones puede ser multilocular y más agresivo (quiste odontogénico botrioide).

Características histológicas: similar a la de otros quistes odontógenos y se halla revestido por un epitelio no queratinizado con engrosamiento en placa.

Tratamiento: quirúrgico, teniendo en cuenta la vitalidad de los dientes. 
  
Quiste gingival del adulto.

Es muy rara su aparición, y hay quienes consideran que es la forma extraósea del quiste periodontal lateral.

Etiología: se origina a partir de la lámina dental, lo cual hace que se asemeje al quiste periodontal lateral. También se puede originar por tejido glandular heterotópico, cambios degenerativos en las prolongaciones del epitelio y por implantación traumática del epitelio.

Características clínicas: se observa como un abultamiento indoloro circunscrito, que semeja a un superficial, de igual color que la mucosa gingival y no alcanza más de 1cm. Suele aparecer sobre todo en mandíbula en zona de caninos y premolares, en la sexta década de vida.

Características radiográficas: no suele reflejar imagen radiográfica por aparecer en tejidos blandos. Puede producir erosión del hueso cortical.

Características histológicas: se corresponde con las de un quiste verdadero, revestido por epitelio escamoso muy fino. El tejido conectivo puede o no presentar infiltrado inflamatorio. 
  
Quiste odontogénico glandular.

Lesión descrita por primera vez en 1987. Conocido también como quiste sialoodontogénico.

Características clínicas: lesión muy poco frecuente; no presenta predilección sexual, alcanza un tamaño variable y pueden afectar todo el cuerpo mandibular. Se considera localmente agresivo con alto poder recidivante.

Características radiográficas: suelen presentarse como lesiones radiolúcidas uniloculares o multiloculares.

Características histológicas: aspecto glandular o seudoglandular, con conductos o microquistes intraepiteliales.

Tratamiento: quirúrgico; enucleación total teniendo en cuenta que tiende a recurrir.

QUISTES NO ODONTOGENOS.

Quistes del conducto nasopalatinoEs el más frecuente de los quistes no odontogénicos.

Etiología: en la actualidad, a estos quistes no odontógenos no se les denominaba de fusión, pues se ha demostrado que el único proceso embriológico maxilofacial en el que pueden quedar atrapados restos epiteliales, es la fusión del paladar secundario. Procede de los restos epiteliales del conducto palatino anterior. Se ha descrito un tipo raro surgido por delante del conducto incisivo a partir de los restos de la lámina dental.

Características clínicas: por lo general cursan de forma asintomática, y raras veces se manifiestan hacia el exterior. Ocasionalmente se infestarán y producirán dolor y tumefacción. Suelen aparecer en la cuarta década de la vida. Cuando aparece en la parte superficial, detrás de la papila central gingival, se denominan quistes de la papila palatina o incisiva. Estos quistes se manifiestan clínicamente como una pequeña tumefacción de la papila que al infectarse, puede aparecer una fístula en ella o su cercanía, y drenar líquido acuoso o purulento mediante presión sobre la zona.

Características radiográficas: imagen radiolúcida circular u ovoide situada entre ambos incisivos centrales superiores o bien desplazada hacia uno de los lados. Al superponerse a la espina nasal anterior y a la cresta del tabique, el aspecto es de “corazón de cartas de póker”. Los quistes de la papila incisal caracterizan por su negatividad en su exploración radiológica.

Características histológicas: puede existir epitelio escamoso estratificado en los quistes localizados en la parte inferior del conducto, o bien epitelio ciliado o de tipo cuboides en los de localización alta; asimismo, se encuentran glándulas mucosas salivales, adiposas e islotes de células cartilaginosas. En la pared conectiva aparecen vasos, nervios, y puede haber infiltrado inflamatorio.

El diagnóstico diferencial debe hacerse con el quiste radicular de un incisivo central o con un quiste primordial de un mesiodens. Para diferenciarlos hay que estudiar la continuidad del espacio periodontal a nivel de los dientes implicados y la vitalidad de estos. Cambiando la angulación del haz de rayo se desplaza la imagen radiolúcida del diente aparentemente causante de la lesión.

Tratamiento: debe ser quirúrgico. No alcanza gran volumen y no recidiva, por lo que hay pacientes que lo toleran sin ser intervenidos.

Quiste nasolabial (quiste nasoalveolar).

Etiología: procede del epitelio atrapado en el surco nasomaxilar, entre los mamelones nasal externo y maxilar, o bien de restos del conducto nasolagrimal.

Características clínicas: es un quiste de los tejidos blandos, puede producir erosión del maxilar. Se localiza en la apófisis alveolar cercana a la base del ala de la nariz. Se presenta como tumefacción que eleva el ala nasal, indolora, desplazable  y fluctuante. Para su diagnóstico es esencial la inyección de un líquido de contraste, ya que no se detecta con la radiografía convencional. No es muy frecuente.

Características histológicas: presenta epitelio columnar  seudoestratificado, no ciliado, con abundantes células mucosas; puede haber igualmente áreas de epitelio escamoso o cuboide.

Características radiográficas: ver características clínicas.

Tratamiento: quirúrgico. 

Quistes medianos alveolares, palatinos y mandibulares.

Etiología: es desconocida; originalmente considerados quistes fisurarios derivados del epitelio que se atrapa en la unión de los procesos hemimaxilares superiores e inferiores.

Hoy día se discute este origen y se les identifica como quistes primordiales de un diente supernumerario o de la lámina dentaria, quistes procedentes del conducto nasopalatino, quistes radiculares de los incisivos inferiores o quistes óseos solitarios.

Quiste palatino medio. Características clínicas: localizado en la línea media del paladar duro, entre los procesos laterales. Pueden llegar a ser grandes y clínicamente visibles. Características radiográficas: se observa la imagen radiolúcida, redonda, bien circunscrita en vistas oclusales, frente a la zona de los premolares y molares, bordeada con frecuencia por una capa esclerótica de hueso.

Características histológicas: el tapizado suele consistir en un epitelio pavimentoso estratificado que descansa sobre una capa de tejido conjuntivo fibroso relativamente denso, el cual puede mostrar infiltración celular inflamatoria crónica.

Tratamiento: quirúrgico.

Quiste mandibular de la línea media.

Características clínicas: Lesiones raras. La mayoría son clínicamente asintomáticas y se descubren en exámenes radiológicos de rutina. Rara vez producen expansión de las corticales.

Características radiográficas: aspecto quístico, radiolúcido, unilocular y bien circunscrito. Algunas veces es multilocular. Características histológicas: presenta epitelio estratificado, plano fino que reviste la cavidad. La pared esta constituida por un tejido conjuntivo fibroso colagenizado. Puede presentar infiltrado inflamatorio.

Tratamiento: quirúrgico.

Quiste globulomaxilar.

Etiología: considerado un auténtico quiste fisurario procedente de los restos epiteliales tras la fusión de los procesos globular y maxilar. Hoy día se le relaciona con las siguientes entidades: quiste dentígero lateral del canino superior, quiste primordial de un diente supernumerario, quiste radicular lateral inflamatorio de un incisivo lateral, quiste periodontal del desarrollo e incluso, quiste residual de un incisivo temporal.

Características clínicas: se sitúa entre el incisivo lateral y el canino superior, y al crecer, separa las raíces de ambos dientes. Al principio es asintomático y en su evolución puede llegar a exteriorizarse en el vestíbulo o el paladar, o bien desplazar el suelo nasal o sinusal. Es poco frecuente su presentación. A veces son detectados en exámenes radiográficos de rutina.

Características radiográficas: imagen radiolúcida característica de pera invertida entre el incisivo lateral y canino superior. Características histológicas: suele estar tapizado por un epitelio pavimentoso estratificado o cilíndrico ciliar. El resto de la pared está constituido por tejido conjuntivo fibroso denso, habitualmente con infiltración celular inflamatoria.

Tratamiento: quirúrgico.

QUISTES INFLAMATORIOS

Quiste radicular. 

Representan la mayoría de todos los quistes bucomaxilofaciales, entre el 57 y el 87 %. Se denominan quistes paradentales, periodontales, apicales o radiculares. Etiología: el epitelio procede de los restos epiteliales de Malassez originados en los vestigios de la vaina de Hertwig. La transformación de estas células epiteliales en quistes puede ocurrir por caries con consiguiente necrosis pulpar, se forma un granuloma como reacción defensiva hiperplásica frente a un estímulo inflamatorio persistente y no intenso. La proliferación de las células epiteliales se hace de modo irregular, las células situadas en el interior sufren una degeneración hidrópica y se necrosan, formando una cavidad llena de líquido.

Por otro lado, las células plasmáticas de la vecindad son asiento de la degeneración grasa y se incorporan al contenido líquido. Una vez formado el quiste, crece progresivamente por aumento pasivo y no por proliferación del epitelio. Para explicar el crecimiento del quiste existen diversas teorías: reabsorción ósea por la presión quística (Ahlfors), producción de colagenasas (Donaff), presencia de prostaglandinas sintetizadas (Harris), poder fibrinolítico de la pared, etc.3

Características clínicas: se presenta de 3 modos diferentes:

  • Periapical: se sitúa en el espacio de Black, relacionado con el ápice dental.
  • Lateral: está en dependencia de un conducto lateral accesorio o de una falsa vía producida endodónticamente.
  • Residual: relacionado con un diente ausente en la arcada, ya extraído, y que ya presentaba esta lesión.

 

Estos quistes radiculares crecen lentamente, y llegan a adquirir grandes dimensiones con expansión de las corticales externas. En principio, el quiste es asintomático, solo se aprecia por procedimientos radiográficos.

El diagnóstico diferencial entre quiste y granuloma es difícil, aunque el factor tamaño no es decisivo para establecer este diagnóstico; se acepta que a partir de 2 cm (evolución de 10 años), la lesión se considera quística y capaz de dar sintomatología.

Dependiendo de su localización, se distinguen distintas formas topográficas, la mayor frecuencia es en el maxilar, en la región anterior; en este caso, la evolución se produce hacia el vestíbulo, fosa nasal, región palatina, senos maxilares y más raramente, la tuberosidad.

En la mandíbula la evolución es hacia vestibular, a lo largo del cuerpo de la mandíbula, llegando a veces a rama ascendente. El quiste puede infestarse secundariamente y se manifiesta como una celulitis aguda, puede además fistulizarse y supurar a regiones vecinas (boca y piel), también puede provocar parestesias, desviación de los dientes vecinos y hasta provocar fracturas mandibulares. El diagnóstico se establece por los signos radiológicos y por la clínica que revelan solo estados avanzados de estos.

Características radiográficas: se observa ensanchamiento del espacio periodontal, una zona radiolúcida redondeada u oval con línea ósea de condensación periquística.

Características histológicas: se compone de una cubierta interna de epitelio escamoso estratificado, que se puede romper en casos de infección, y de una pared externa conectiva en contacto con el hueso. En los quistes jóvenes de pequeño tamaño, aumenta el componente inflamatorio celular conectivo. Al crecer el quiste, la capa externa se esclerosa y el hueso periférico se vuelve más compacto. La línea radiopaca de condensación ósea periquística no siempre se aprecia. En el interior de la cavidad se encuentran cristales de colesterina, restos celulares (polimorfonucleares, macrófagos), proteínas, hemosiderina y queratina. El líquido tiene aspecto claro en los quistes no infestados y turbio o purulento en los que sí lo están; en caso de queratinización, el contenido es espeso y cremoso. Existe la posibilidad, aunque muy discutida, de malignizacion de las células epiteliales hacia un quiste epidermoide.

Tratamiento:quirúrgico y radical con su eliminación total.

Quiste paradental (quiste periodontal lateral inflamatorio)

El término quiste paradental describe unas lesiones en las regiones bucal y distal de terceros molares mandibulares parcialmente erupcionados que han sufrido episodios previos de pericoronaritis.

Son más frecuentes en varones en la tercera década de la vida y en ocasiones pueden ser bilaterales. Una variante es el quiste bucal infectado de la mandíbula, que aparece en niños en relación con molares mandibulares parcialmente erupcionados. En la cuarta edición del Tratado de Patología Bucal10 se menciona en la clasificación de quistes maxilares, el quiste calcificante odontógeno, que no esta incluido en la ultima clasificación de quistes maxilares aprobada por la OMS en 1992.

Quiste calcificante odontógeno.

La primera descripción como entidad independiente fue realizada por Garlin y colaboradores en 1962, quienes encontraron una gran semejanza histológica con el epitelioma cutáneo calcificante de Malherbe y posteriormente otros autores, con el craneofaringioma.3

Existe discrepancia entre varios autores sobre variaciones en su descripciones. Praetorius y colaboradores concluyeron que poseen 2 entidades: un quiste y una neoplasia.10 La forma quística se presentó con 3 variantes:

  • Uniquístico simple.
  • Productor de odontoma.
  • Ameloblastomatoso.

Características clínicas: muy poco frecuentes. Edad más frecuente de aparición entre 20 y 30 años. No hay predilección sexual ni racial. Localización más común en la parte anterior de los maxilares. Lesión expansiva que solo provoca una tumoración por lo general indolora.

Características radiográficas: lesión radiolúcida de contornos más o menos definidos. En algunos casos, se pueden ver calcificaciones. En pocos casos se ha demostrado rizolisis. Muchos casos rodean la corona de un diente no erupcionado o asociados con otros tumores odontógenos.

Características histológicas: es característica la aparición de células fantasmas. Tratamiento: consiste en la enucleación.3 Shafer10 propone exéresis completa debido a su crecimiento continuo, para evitar su recurrencia, ya que se ha registrado transformación carcinomatosa.

Quistes no epiteliales (seudoquistes).

Quiste óseo solitario:

Etiología: poco frecuente y de discutida etiopatogenia. Se le invoca causa traumática o hemorrágica.

Características clínicas: más frecuente en la segunda década de la vida, localizados preferentemente en el cuerpo y región sinfisaria de la mandíbula. Son asintomáticos y se diagnostican en exámenes radiográficos de rutinas. Pueden provocar expansión de hueso.

Características radiográficas: aparece como un área radiolúcida unilocular bien definida involucrada con las raíces de los dientes suprayacentes o alejadas de ellos, como ocurre en la zona sinfisaria.

Características histológicas: la cavidad se caracteriza por la ausencia de recubrimiento epitelial y por la presencia de una delgada capa de tejido conectivo que puede incluir células gigantes y gránulos de hemosiderina.

Tratamiento: curan espontáneamente o tras la apertura quirúrgica.

Quiste óseo aneurismático.

Etiología: origen desconocido, hay quien lo asocia con traumatismos previos.

Características clínicas: se presenta en niños, adolescentes o adultos menores de 30 años, generalmente en la mandíbula. Tiene crecimiento progresivo que provoca expansión de las corticales.

Características radiográficas: aparece como un área radiolúcida unilocular o multilocular.

Características histológicas: se caracteriza por presencia de espacios de sangre de tamaño variado, asociado con tejidos fibroblásticos con abundantes células gigantes multinucleadas.

Tratamiento: quirúrgico.

Cavidad ideopática de Stafne.

No es un quiste óseo ,pero requiere diagnóstico diferencial con los quistes maxilares. Es de origen desconocido relacionado con ácinos atrapados de la glándula submaxilar en el cuerpo mandibular. Aparece en la mandíbula, entre el ángulo y el primer molar, debajo del conducto dentario inferior, como una imagen radiolúcida ovalada y limitada por una línea de osteoesclerosis. Puede ser bilateral, es totalmente asintomático y se diagnostica tras una exploración radiográfica de rutina.

Diagnóstico diferencial con otros quistes de la región maxilofacial Existen otros seudoquistes que no afectan los maxilares como los seudoquistes sinusales, que son quistes de retención sinusal e incluyen el mucocele gingival o quiste quirúrgico ciliado. y son de interés para el diagnóstico diferencial.

No quisiéramos terminar sin antes mencionar otros quistes que no están incluidos en la clasificación de los quistes maxilares, pero deben ser de conocimiento de todo estomatólogo; estos son:

1. Quistes de desarrollo que afecta la región facial, suelo de boca, base de lengua y cuello:

Quiste de la hendidura branquial.

Quiste tirogloso. Quiste dermoide

2. Quistes de retención salival.

Ránula.

Mucocele. Diagnóstico clínico: para todos los quistes maxilares. Interrogatorio a pacientes y familiares. Examen clínico bucal y facial. Estudio radiográfico. Punción aspiradora. Examen histopatológico.

Resumen del tratamiento de los quiste maxilares: Quirúrgico radical (eliminación de la cápsula en un solo acto quirúrgico).

Enucleación, legrado, quistectomía. Quirúrgico en 2 tiempos: técnica de descompresión, marsupialización y finalmente la enucleación quística. Descapuchamiento. Rehabilitación: cuando se han eliminado grandes quistes que ocasionan deformidades faciales se debe restituir el contorno perdido y por lo tanto, se pueden utilizar implantes de hueso.

Con este trabajo arribamos a las siguientes conclusiones: Todos los quistes tienen un origen y un comportamiento clínico distinto. Su crecimiento es siempre lento y expansivo, son generalmente asintomáticos y descubiertos en exámenes radiológicos de rutinas. Pueden por su expansión provocar fracturas óseas. Son recidivantes. Los quistes maxilares más frecuentes son los quistes epiteliales odontógenos (con más de 90 %) y de ellos, los radiculares y los dentígeros son los de mayor incidencia.

Quistes de Los Maxilares y de Los Tejidos

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Comentarios Quiste de los Maxilares. Parte II

Me gustaría indicar que el quiste globulomaxilar, ya desde la publicación en el año 1992 del libro de la OMS "Histological Typing of odontogenic tumors, jaw cyst and allied lesiones" con la nueva clasificación de los quistes de los maxilares, es una lesión de carece de entidad propia. De hecho en la última edición de" Cysts of the Oral Maxillofac Regions" de Shear M y Speight P. no aparecen en la clasificación. El libro de Medicina y patología oral de Cawson, de donde veo que ha obtenido la imagen del quiste dentígero, tampoco lo menciona y deriva al lector hacia quistes odontogénicos de distinto tipo.
Wil Zabarburú Wil Zabarburú 26/02/2013 a las 17:19

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